La infraestructura número uno del Ecuador debe ser la institucionalidad

Sin reglas claras, seguridad jurídica y contratos que trasciendan los gobiernos, los grandes proyectos de infraestructura seguirán siendo buenas ideas sobre el papel.

Ecuador tiene brechas evidentes en energía, vialidad, salud, logística y conectividad, y también proyectos con capacidad real de generar empleo y transformar territorios. Pero la pregunta relevante no es qué obras necesita el país, sino qué condiciones deben existir para que esas obras se concreten. Ahí aparece una infraestructura invisible y, sin embargo, la más determinante de todas: la institucionalidad. Sin reglas claras, contratos respetados y mecanismos previsibles, ningún proyecto —por bien diseñado que esté— logra pasar del papel a la realidad.

El financiamiento no es, en el fondo, el principal obstáculo. Existe capital privado, nacional e internacional, dispuesto a apostar por infraestructura. Lo que ese capital evalúa antes de comprometerse es el riesgo: la estabilidad de las reglas, el respeto a los contratos, la existencia de mecanismos de resolución de controversias y la capacidad institucional de cumplir lo acordado. Una Asociación Público-Privada bien estructurada no reemplaza al Estado, lo potencia, movilizando conocimiento y capacidades privadas hacia el interés público. Pero esa fórmula solo funciona si el contrato que la sostiene está construido para durar más que cualquier gobierno.

Proyectos como el gas del Golfo de Guayaquil, una nueva refinería, generación hidroeléctrica, infraestructura hospitalaria, el Viaducto Sur de Guayaquil o la conexión Guayaquil-Cuenca comparten un mismo desafío: pasar de la aspiración a la estructuración rigurosa y, desde ahí, convertirse en proyectos financiables. Eso exige capacidad técnica, evaluación seria de riesgos y, sobre todo, instituciones capaces de sostener acuerdos en el tiempo. Si Ecuador logra fortalecer primero esa infraestructura institucional, las demás —las que sí se inauguran— tendrán muchas más posibilidades de dejar de ser una idea y convertirse en realidad.

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